Miriam Aller
Intérprete de lengua de signos · Fundadora de Entresignos
La comunicación siempre ha sido parte de mí. Desde pequeña hablaba con las manos, tanto que decían que bailaba al hablar.
A los cuatro años, una imagen en un diccionario despertó mi vocación: la lengua de signos. Años después, ese sueño se convirtió en mi profesión.
Aunque no es mi lengua materna, la lengua de signos llenó mi vida de sentido. Hoy trabajo con ilusión y compromiso para acercar la accesibilidad y eliminar barreras de comunicación.
Tras años de experiencia, Entresignos nace como un proyecto que une vocación, profesionalidad y respeto hacia la comunidad sorda y sordociega.
Mi historia
La comunicación es algo que me encanta. Desde muy pequeña, cuando hablaba, movía mucho las manos, tanto que a veces me decían que bailaba con las manos al hablar.
A la edad de cuatro años, a mis manos llegó un diccionario de lengua española. Al abrirlo para ojearlo como si fuera un libro, una imagen atrapó mi mirada. En aquel momento, para mí eran manos colocadas de maneras distintas. Fui corriendo junto a mi madre y le dije:
“Mamá, yo de mayor quiero trabajar con esto”.
Mi madre sonrió. Cuando llegó mi padre, le enseñé la imagen y le dije lo mismo:
“De mayor quiero esto”.
Los años fueron pasando, yo fui cumpliendo años y aquella imagen seguía grabada en mi retina. Siempre con curiosidad, hasta que por fin pude formarme como intérprete de lengua de signos. Un trabajo que día a día realizo con ilusión, con mucha motivación, y que considero algo tan bonito que cada día me impulsa un poco más.
Mi vida sin la lengua de signos no sería igual. Aunque no es mi lengua materna, es la lengua que llenó mi vida de sentido, porque lo que de niña fue un sueño, hoy es una realidad. Gracias a la lengua de signos puedo decir que los sueños, si se persiguen, se consiguen.
Después de nueve años trabajando duro para hacerme un hueco en este ámbito profesional —cada día un paso, cada año una superación, un nuevo reto—, corría el año 2012 y era necesario poner nombre a todo este recorrido. Recordar el trabajo y el apoyo de todas las personas que me arroparon en los días de frío, me sostuvieron en los momentos de flaqueza y me tendieron una mano para ayudarme a levantarme. En definitiva, a todas y cada una de las personas que aportaron su grano de arena para que este proyecto soñado cobrara vida, mi más sincero agradecimiento.
Entresignos está formado por profesionales de la lengua de signos, cada uno curtido en diferentes ámbitos y en contacto con la comunidad sorda y sordociega. Han crecido, aprendido, compartido e interpretado en lugares insólitos, rocambolescos, pintorescos, enigmáticos y atípicos, siempre con ilusión y una sonrisa.
La lengua de signos es el combustible que mueve nuestra vida: la que hace que, día a día, nuestras manos cobren vida, nuestros cuerpos se muevan y juntos podamos caminar hacia la accesibilidad y la eliminación de barreras de comunicación invisibles en la sociedad.